Volver

Noticias

Dinamarca campeona del mundo 2019 30/01/2019

En la cuarta final que disputaba, la selección de Dinamarca logró su primer título de campeona del mundo de balonmano. Lo hizo ante su afición, desfigurando a Noruega, de nuevo subcampeona como hace dos años ante Francia, y bastante mejor equipo que el que se vio en la pista de Herning (31-22).

Con este Mundial que faltaba en su palmarés, Dinamarca reúne ya todos los títulos posibles en balonmano, europeo, mundial y olímpico tanto en categoría masculina como en femenina. Su triunfo la califica para los Juegos de Tokio 2020, donde defenderá el oro ganado en Río 2016.

La aguja magnética del balonmano masculino apunta de nuevo hacia el norte de Europa. Sólo Francia, un núcleo de hierro desde hace más de 25 años, España y Croacia luchan contra la fuerza del campo magnético que atrae a este juego hacia sus orígenes modernos. Y selecciones como la danesa, noruega, sueca, quinta en este Mundial, incluso la islandesa ahora en horas bajas, por no hablar de la potencia económica alemana, hacen del balonmano una seña de identidad de su deporte y hasta de sus países.

Eso explica el éxito de asistencia a este Mundial celebrado simultáneamente en Dinamarca y Alemania, donde se ha rozado el millón de espectadores en sus pabellones. Quince mil se reunieron en el de Herning, la mayoría daneses, pero también un buen número de noruegos. Juntos tapizaron de rojo las gradas para ver una final que prometía mucho más.

Dinamarca se comportó como el equipo implacable que ha sido a lo largo del campeonato, el único que no ha perdido un solo partido. Noruega, cuya cotización subió tras mostrar su mejor versión en su semifinal contra Alemania, no estuvo a la altura de la ocasión. A la selección local le bastó con manejar a esa decena de jugadores en los que su entrenador, Nikolaj Jacobsen, ha confiado a lo largo del campeonato para dominar un encuentro en el que que buscaban resarcirse de pasados fracasos, las tres finales perdidas con anterioridad (1967, 2011 y 2013) y la del Europeo 2014 en ese mismo escenario ante Francia.

A partir de una flaqueza, la ausencia de un lateral zurdo del mismo nivel que el resto de sus titulares, Jacobsen arbitró una solución que rompió los esquemas de Noruega, colocando a Mikkel Hansen en la derecha de su primera línea. Todo el peligro comenzó llegando por el lado del máximo goleador y elegido como jugador más valioso del campeonato, reservado en defensa. No porque acaparara la faceta realizadora, sino porque desequilibró a los noruegos y concedió más libertad a sus compañeros, que la aprovecharon con acciones muy directas.

Noruega no supo reaccionar a ese problema, pese a que su entrenador, Christian Berge, paró el juego con el 9-5 en contra. No arbitró ningún cambio defensivo y durante todo el partido sus hombres estuvieron muy planos, a merced de Lauge, Olsen, Mensah y, a medida que avanzaba el partido, el propio Hansen, que lanzaron con excesiva comodidad.

El particular duelo entre los dos mayores talentos del balonmano actual, Hansen y el noruego de 23 años Sander Sagosen, se decantó en favor del danés porque a Sagosen le terminó llevando la marea. Fue él quien tiró del carro de su equipo en ataque (cinco goles y tres asistencias en la primera parte), pero no halló esta vez colaboración en compañeros como el joven zurdo Rod, renqueante de un muslo y que salió pronto de la final para no volver a aparecer en la segunda mitad. Tampoco llegaron balones al eficaz pivote Myrhol hasta la segunda parte. Sólo su extremo Jondal se apuntó a la batalla con puntería. Demasiado poco.

El otro elemento desequilibrante de la final fue Niklas Landin, gran portero que arrastraba el sambenito de borrarse en las ocasiones señaladas. Esta vez no fue así y con 12 paradas (39%) antes de dejar su puesto a Green, frustró las escasas opciones que les quedaban en pie a los noruegos al descanso (18-11). Berge permitió a sus mejores hombres, Sagosen y Myhrol, ahorrarse el mal trago en la pista cuando Dinamarca apretó a fondo en defensa y no mostró piedad en su ataque.

Con la victoria más que asegurada por un colchón de diez goles Jacobsen concedió los últimos cuatro minutos a sus hombres de reparto, también al veterano extremo Lindberg que se reincoporó en esta jornada final a su equipo tras recuperarse de una lesión para vivir en caliente un gran triunfo que coloca a Dinamarca en la cima un deporte que ama y cultiva como si le perteneciera por herencia.

 

 

Vía: Marca